Herbario #5: A RIVER RUNS, TURNS, ERASES, PEPLACES

Planta: A RIVER RUNS, TURNS, ERASES, PEPLACES – Shengze Zhu / Euphorbia Prostrata

Familia: Forum | Berlinale 2021.

Lugar de recolección del material: USA.

Recolectora: Valentina Giraldo Sánchez desde Berlinale Talents.

Una imagen: ¿Cómo luce la muerte del mundo? Como una ciudad con los cines cerrados y plantas que rompen el asfalto. Como unos ojos llorosos y una antropología de las ruinas. Los ruderales son plantas que tienen la capacidad de crecer en terrenos hostiles intervenidos por el ser humano. Una de estas plantas es la Euphorbia Prostrata, que suele ser empleada para problemas como los ojos llorosos o las nubes oculares. Esta imagen, debajo de un puente lleno de ruderales, abre la quinta página de este herbario. La mayoría de las plantas de las que he hablado hasta el momento están relacionada con los problemas de la mirada, con el dolor que da el ver demasiado o la luz que a veces es tan fuerte, que nos puede dejar ciegxs.

A RIVER RUNS, TURNS, ERASES, PEPLACES reúne material de Wuhan antes y durante la cuarentena. A las imágenes se tejen cartas dirigidas a  personas que ya no están. Toda la ciudad está llena de Ruderales. Las plantas son testigo de un cambio. El mundo está en una gran pausa, y lo único vivo en la calle son las plantas que envuelven el asfalto.

Las plantas que crecen en terrenos hostiles son pacientes. Recuerdo, a partir de la paciencia de las plantas y las imágenes que muestran la belleza de una vida que ahora parece improbable, un cuento de Borges. El cuento se llama “El milagro secreto”. En el, un hombre condenado a muerte le pide a dios que detenga el tiempo, que le de un año para terminar una novela. A veces pienso que escribir sobre películas es similar a el milagro secreto del que habla Borges. Es detener el tiempo, intentar sostener algunas imágenes de un mundo que siempre está moviéndose, muy veloz. Un mundo que construye puentes, destruye cultivos y agranda el mercado. La película de  Shengze Zhu también es una especie de milagro secreto, nos susurra la incertidumbre de un cuerpo, que al igual que los ruderales, es fotosensible. Un cuerpo, que al igual que las plantas, se ha visto obligado a redimensionar afectos, porque estamos lejos y no nos podemos abrazar. Las cartas, nos narran ese intento afectivo por rebrotar del peso de los días. Como los ruderales, las palabras crecen al rededor de las piedras y el asfalto.

Shengze Zhu nos presenta una película que funciona como un río.

Un río encerrado por el avance industrial de una ciudad que quiere ser cada vez más grande. Ante la expansión y la transformación del territorio en función del progreso urbano, quedan las ruinas de espacios inhabitados que son atravesados por aquel presagio ancestral: un ecosistema que no se detiene pese al cemento. Las ruinas son espacios abiertos a nuevas materialidades y significaciones, nos recuerdan que hay dimensiones culturales e históricas que atraviesan a los ladrillos.

Pienso que quizá el milagro de Shengze Zhu y el milagro de Borges reúnen esa magia misteriosa de la pausa. Del tiempo suspendido que nos obliga a reflexionar que nuestro cuerpo es biodegradable. En tiempos en donde el duelo se vuelve colectivo, tenemos la oportunidad de recogernos en nosotros mismos, como una hoja que se seca para volverse semilla.

Los lugares solo existen en la memoria ¿cómo curar la mirada que recuerda aquella casa a la que no podemos volver? En las cartas que presenta esta película se habla de lágrimas. Lágrimas como ríos, la película de Shengze Zhu retrata un río que crece y decrece como la respiración de un dios innombrable que hace posibles los milagros secretos.

La película termina mostrando a un territorio inundado, el río ha crecido. La ciudad, atravesada por aquellos presagios ancestrales de plantas que curan los ojos llorosos y nublados, nos recuerda que no importa lo que pase ni qué tan soleado sea el día, nadamos en la espesa baba del tiempo.

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