CANCIÓN SIN NOMBRE
Melina León
2019 | Perú

¿Por qué verla?
Porque cuenta la historia de un delito de implicancias sociales y políticas sin simplificar la trama, abordando la violencia sobre las mujeres, el racismo, las diferencias culturales y la corrupción pública, en un relato de formato policial que sostiene la atracción al espectador con un mosaico muy completo sobre la violenta realidad peruana de los años ‘80

“Mi padre, periodista ya retirado, recibe un día una llamada de una mujer de veintipicos años que hablaba español con acento francés. Ella le dijo ‘lo llamo sólo para agradecerle, he leído todas sus crónicas de esa época y yo soy una de las bebés robada’”,  así me contó Melina León en qué se inspiró para su película “Canción sin nombre”. Su padre investigó el caso de bebés robados a través de falsas clínicas obstétricas a comienzo de la década de 1980.

La película cuenta la historia de una mujer cuyo bebé es secuestrado al nacer, y de un periodista que la ayuda a investigar el tráfico infantil con la esperanza de encontrarlo. El relato comienza con una imagen fantasmagórica, casi irreal del lugar en el que vive la pareja protagonista, para luego instalarse en calles y espacios amenazantes. La violencia de la guerrilla y de las fuerzas de seguridad no es solo el marco, sino que facilita este delito en medio de la anomia social y la corrupción en el aparato del Estado.

El trabajo de León con los escenarios y la estética de la película permite ver, cruzando la profunda complejidad del mundo andino y lo kafkiano de la burocracia, cómo la combinación del racismo, la exclusión social, el machismo, un complejo universo simbólico y cultura y la miseria a la que son arrojadas millones de personas, son centrales en el presente de nuestra América Latina. Todo ello se advierte en un relato que puede verse como un thriller político.

Festivales:
2019: Festival de Cannes
2019: Festival de Estocolmo
2019: Festival de Huelva, FICUNAM
2019: Festival de La Habana

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