Por: Valentina Giraldo Sánchez desde Colombia | Cobertura colaborativa

Día 0 / planeación: Los girasoles se siembran en primavera, cuando Venus se encuentra con las Pléyades y cuando la luna se ve más brillante.

Día 1 / definición de etapas: Los girasoles mutan en un orden muy interesante: primero son bolita, luego brazo, luego beso, luego canto, luego espalda encorvada, luego susurro, luego bolita otra vez.

Día 2 a día 12: El cielo puede esperar. Las Pléyades y Venus también. Las células del embrión-bolita recién empiezan a agrandarse, la cáscara se abre. Lo primero en emerger es la radícula seguida por la plúmula (que es algo así como un puño que se estirará tanto hasta volverse un brazo).

Día 12 – muchos días incontables: La bolita se ha vuelto brazo, fuerte. El brazo puede medir hasta tres metros. La palma de la mano que sale de este brazo empieza teniendo forma de beso, como una boca haciendo la forma de una “u”. “u” de utopía.

De días incontables, la etapa del canto: En esta etapa el beso se abre, deja de ser una “u” y se convierte en una “a”. La “a” se llena de pétalos, los pétalos, como el canto que empieza con “a”, son amarillos. El canto del girasol suena como la luz a la cual sigue. Sus pétalos se entienden como una mano con muchos dedos dispuesta a sostener otra mano sembradora. Poilean canta con los girasoles, y juntos, el cine y la flor, se dan las manos.

Días contables, la flor se marchita: La mano se cierra, como cuando se secan las hojas, como cuando muere un animal. La “a” enorme retoma su posición 4 vocales adelante. La “a” vuelve a ser “u”. En esta ocasión no es “u” de beso y de utopía sino “u” de susurro y de último.

Conclusiones del proceso:

En estos meses -que fueron en realidad 14 minutos- la flor alcanzó el doble de mi tamaño. Sus pétalos amarillos me tocaron los ojos. Su canto, lumínico, abrazo mi expectación cineísta. Juntas -la flor y yo- compartimos nuestras características de superficies fotosensibles.

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