Por Esmeralda Reynoth desde Argentina | Cobertura colaborativa.

En el borde de la representación está siempre la relación fundamental con el mundo. La imaginación se apoya en una impresión; aquí, el brillo de nuestros antepasados que se une al futuro. ¿Qué generación somos? Look then below avanza como en una pendiente aletargada. Rivers, Mark von Schlegell y las cuevas de Wookey Hole, arman una especie de ciencia ficción donde reverbera la profundidad de un camino que es descenso. 

La metáfora de Xibalbá la conduce a una suerte de película taxonómica que describe los signos y les da un orden de ubicaciones suspendidas por una voz. La cueva es una especie de universo donde el símbolo se quema. El sonido del eco que retumba, y los brillos que hacen irrespirable el ambiente son concepto-imagen de la paradoja del reino. La naturaleza es múltiple en sus capas, en el tornasolado en el mar, en el humo que sale de la roca o en las estalactitas traslúcidas, ahora galácticas.

La luz que envuelve la textura, es el elemento de todo en la película de Rivers, los filtros y los travellings hacia atrás y hacia adelante marcan un ritmo incierto por darnos impresión de infinitud. El lugar de enunciación construido por la película está vinculado a una cosmovisión que va de la mano del conflicto cultural, donde se da la contienda entre viejas y nuevas civilizaciones, de las fuerzas de la generación y la regeneración, telúrgicas y míticas, de la luz y la oscuridad. Y se desdobla, con el fin de organizar un relato entre el pasado y el futuro en donde ya no hay nada, solo materia. 

Coyote Hunahpu,
Gran Pecarí Blanco
Coatí,
Soberano,
Serpiente Quetzal,
Su corazón lago
Su corazón mar

POPOL VUH

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